El grano cuesta pocos céntimos, pero el café no sale gratis: leche, vaso o taza, luz de la máquina y limpieza también cuentan. Te lo desglosamos con un ejemplo.
Solo el grano de un espresso cuesta pocos céntimos. Con una dosis de 7-8 g y un café en grano de gama media —orientativo, del orden de 15-25 €/kg en 2026— el grano de cada taza ronda los 10-15 céntimos. Ese es el número que engaña: parece que un café es casi todo beneficio.
Pero el coste de verdad no es solo el grano. Hay que sumar la leche si el café la lleva, el azúcar y la servilleta, la taza lavable (con su agua y detergente) o el vaso y la tapa si es para llevar, la energía de una cafetera encendida todo el día, el descalcificado y el mantenimiento, y la mano de obra de prepararlo y servirlo. La suma que más se cita del trío café+leche+azúcar anda por los 25-30 céntimos, y eso es antes de energía, personal y local. Todas estas cifras son orientativas: cada bar tiene su proveedor, su gramaje y su tarifa de luz.
Aquí sí hay un número con fuente. Con una dosis de ~7 g por espresso, de 1 kg de café salen alrededor de 140-142 cafés si no cuentas mermas. En la barra real, el rango está entre ~125 y 143 tazas según la dosis (7-8 g) y la merma operativa (las purgas y los ajustes del molino). Con 7 g y en torno a un 5% de merma bajas a unos 136.
Por eso la cifra bonita de 142 solo vale con 7 g exactos y sin merma. En cuanto cuentas lo que se va en purgar y calibrar, el kilo te da menos tazas de las que parece. Ese detalle cambia el coste del grano por café, así que conviene medir tu dosis real.
Vamos a hacerlo como un escandallo de verdad, no solo con el grano. Este es un ejemplo orientativo de un café con leche para tomar en barra (taza lavable), pensado para enseñar el método, no para darte una cifra universal:
| Café en grano (~7-8 g, gama media) | 0,12 € |
| Leche (~120 ml) | 0,07 € |
| Azúcar + servilleta | 0,02 € |
| Energía de la cafetera (prorrateada) | 0,04 € |
| Descalcificado y mantenimiento (prorrateado) | 0,02 € |
| Lavado de la taza (agua + detergente) | 0,02 € |
| Coste all-in (sin mano de obra) | ≈ 0,29 € |
Cifras de ejemplo, mételas tú con las tuyas. El trío café+leche+azúcar (~0,21 €) encaja con los 25-30 cts que se citan; el resto es la máquina y el lavado. Falta aún la mano de obra de servirlo, que va aparte.
Si en vez de barra el café es para llevar, cambia una cosa importante: quitas el lavado de la taza pero añades el vaso de cartón y su tapa. Ese vaso+tapa cuesta del orden de unos céntimos por unidad (muy variable según tamaño y volumen de compra), y ese coste la taza de loza no lo tiene. Por eso el café para llevar sale más caro de producir aunque sea el mismo café: es materia prima extra en cada servicio.
Una cafetera profesional consume del orden de ~0,10-0,70 €/hora según su potencia y tu tarifa (con la máquina encendida toda la jornada), así que la luz de la máquina también entra en el reparto. Como todos estos importes dependen de tu tarifa, tu proveedor y tu gramaje, lo suyo es calcularlo con tus datos en vez de fiarte de un número de internet.
📊 Calcula el coste real de tu café Mete tu grano, tu leche, tu vaso y tu consumo y la calculadora te da el coste por taza y el food cost. Sin registro para probar. Abrir la calculadora de escandallos →Aquí está la trampa del café. En porcentaje el margen es altísimo: si el grano cuesta 12 céntimos y lo vendes a más de un euro, el food cost del grano es ridículo. Pero en valor absoluto el beneficio por taza es pequeño, en céntimos-euros. Un desglose local citaba ganar del orden de 50-60 céntimos por café una vez descontado todo, y tener que servir cientos de cafés para llegar a objetivos de facturación.
La conclusión práctica: el café no te salva la caja por lo que ganas en cada uno, sino por cuántos sirves. Es un producto de volumen y rotación. Por eso tiene sentido cuidar la velocidad de servicio, la recurrencia del cliente de la mañana y no regalar tazas, más que obsesionarse con el céntimo del grano.
En cocina, un food cost sano ronda el 28-35%: por debajo del 30% va fino, entre 30 y 35% es aceptable, y por encima del 35% toca revisar. Es una referencia orientativa, no una ley. Para un 30%, el multiplicador es 1 ÷ 0,30 = 3,33.
Pero las bebidas se controlan con su propio indicador (el beverage cost), precisamente porque su margen es distinto. Las bebidas suelen moverse en un coste del 15-25%, frente al 25-35% de la comida. El café es el ejemplo perfecto de esa lógica: food cost del grano bajo y margen porcentual alto, pero beneficio pequeño en euros. Mirar el café con la vara de medir de la comida despista; tiene su propia lógica de bebida.
📋 Guía: qué es el food cost y cómo controlarlo (comida y bebidas) →
📋 Guía: cómo hacer un escandallo paso a paso (con ejemplo resuelto) →
La cafetera no se mantiene sola, y ese mantenimiento entra en lo que te cuesta cada café. Lo verificado:
Todo esto es tiempo, producto y agua. No sale en la etiqueta del kilo de café, pero es coste real que reparte entre todas las tazas del día.
Aquí no te vamos a soltar un PVP "correcto", porque no existe uno universal. El precio de venta del café lo fija cada bar según su zona, sus costes reales y su posicionamiento: no es lo mismo un café de barrio a primera hora que uno en zona turística con terraza. Darte un "cóbralo a X" sería mentirte.
Lo honesto es el método: calcula tu coste all-in por taza (como el ejemplo de arriba, pero con tus números), decide qué margen quieres dejar y comprueba que el precio de tu zona lo permite. Eso sí lo puedes hacer en cinco minutos con la calculadora, metiendo tu grano, tu leche, tu vaso y tu consumo. Y lo mismo para la caña, el refresco o la tapa: cada producto, su escandallo.
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