Tus clientes eligen día, hora y comensales desde tu enlace. Tú encuentras las reservas juntas en una agenda que consultas desde el móvil, con los horarios y el aforo que hayas configurado.
Menos mensajes para cuadrar una mesa. Más atención para quien ya está sentado.
¿Ahora las coges por teléfono y por WhatsApp? Entonces no le pagas comisión a nadie — pero las tienes repartidas entre la libreta, el móvil y lo que te dijo alguien de pasada. Esto las junta en un sitio.
Quién viene, a qué hora, cuántos son y quién ha avisado de una alergia. Esto de aquí abajo es la agenda de verdad, funcionando ahora mismo con un restaurante inventado. Tócala: no hay que registrarse y no se guarda nada.
Son dos demos separadas, cada una con su restaurante de ejemplo: lo que reserves en una no aparece en la otra.
El cliente elige día, hora y número de personas desde tu enlace. Y si tiene una alergia, la deja escrita ahí.
Consulta las reservas desde el móvil antes de abrir y durante el servicio. No hace falta instalar nada.
Configura tus horarios y la capacidad disponible para recibir reservas. Cuando se llena una franja, deja de ofrecerla sola.
Reservas en español, inglés, catalán y alemán. Se detecta solo y el cliente puede cambiarlo.
Ejemplo con números redondos: 20 reservas de 2 personas al mes. Si el canal que te las trae cobra 2 € por comensal sentado, son 40 comensales.
Sin instalar nada, sin contratos y sin que venga un informático.
Correo, contraseña y el nombre de tu local. Sin tarjeta.
campago.es/panel.htmlEn el panel activas «Acepta reservas online» y ya tienes tu dirección propia.
campago.es/r/tu-barInstagram, tu ficha de Google, WhatsApp o un QR en la puerta. Cuando alguien reserva, te llega un correo y aparece en tu panel.
Instagram · Google · QRNo es un programa que abres una vez y olvidas: se usa cada servicio.
Miras la lista del día: quién viene, a qué hora, cuántos son y quién ha avisado de una alergia. Un aviso arriba resume las alergias para cocina.
Marcas con un toque quién ha llegado. Ves cuántos llevas de los que esperabas. Si alguien no aparece, queda registrado en su ficha.
A tus clientes les sale solo un recordatorio con un botón de «confirmo que iré». Los que no lo pulsan te aparecen destacados, con su teléfono al lado, para darles un toque antes de guardarles la mesa.
Entra por tu enlace, tu widget o el QR de la mesa. Elige día, hora y cuántos son, y le llega su confirmación por correo. Tú no haces nada.
Sale en «Servicio de hoy» con su nombre, su teléfono, cuántos son y si ha avisado de alguna alergia. Y el aforo baja solo, para que no se venda dos veces la misma mesa.
Marcas quién ha llegado, cambias una hora, liberas una mesa. La noche antes le sale a él solo el recordatorio con «confirmo que iré».
La agenda de arriba es esta misma, con un restaurante inventado: ábrela otra vez.
Sencillo de poner en marcha hoy mismo, sin web ni informático.
Un enlace propio (campago.es/r/tu-bar) que pegas donde quieras: Instagram, WhatsApp, o el botón «Reservar» de tu ficha de Google. El cliente reserva en 20 segundos desde el móvil.
Con Google, para que lo sepas: es tu enlace pegado en tu ficha, no una integración dentro de Google. Lo pones tú en dos minutos y Google tarda un poco en repasar el cambio. No hace falta que lo aprueben para que tu enlace funcione.
Tu página habla español, inglés, catalán y alemán. El cliente de fuera la ve en el suyo —se detecta solo y él puede cambiarlo— y la confirmación, el recordatorio y el aviso de cancelación le llegan también en su idioma. Si trabajas con turistas, reparte tu enlace ya en inglés o alemán desde el panel.
Incluido, sin configurar nada y sin pagar aparte.
Un botón de "Reservar" que pegas en tu propia página con copiar y pegar. Sin tocar código. Si tu web está en inglés o alemán, el botón puede abrir la reserva directamente en ese idioma.
Un QR para la mesa o la puerta: escanean y reservan para otro día sin molestar al camarero.
El cliente recibe recordatorio automático por email antes de su reserva. Menos plantones (no-shows) y mesas vacías.
Tú pones cuántas mesas y comensales caben por franja. No se cuela un overbooking: si está lleno, deja de aceptar solo.
Si una franja está completa, los clientes se apuntan en espera. Cuando se cancela una mesa te avisamos a ti con quién hay esperando para ese turno, y le confirmas con un toque: decides tú a quién entra, no el programa.
Una pantalla con las reservas del día para tu equipo, sin enseñar teléfonos ni datos privados de los clientes.
Defines tus salas y mesas y ves el día en una línea de tiempo: qué mesa está ocupada y a qué hora se libera. Asigna cada reserva a su mesa de un vistazo.
Confirma o avisa a un cliente por WhatsApp con un toque, desde su reserva. Sin copiar números ni teclear el mensaje cada vez.
Al día siguiente se le pide su opinión por email. La valoración te llega a ti, con lo bueno y con lo malo, para que sepas qué arreglar. Y se le ofrece dejar reseña en Google, igual a todos.
Configuras tus turnos, tu aforo y hasta el huso (Península o Canarias). Las reservas cuadran con TU reloj.
Consentimiento, aviso de privacidad y alérgenos del comensal recogidos como manda la ley. Campa&Go tiene la ISO 27001.
Las dos son demos con un restaurante inventado. Sin registro, sin tarjeta y sin guardar nada.
Y si alguien no solo no viene, sino que viene y se va sin pagar, tener la reserva con sus datos ayuda a prevenirlo y a probarlo: qué hacer ante un cliente que se va sin pagar (simpa).
Las reservas, la caja y los números de tu bar con una misma cuenta, sin saltar de proveedor en proveedor. Eso sí: cada producto tiene su propia suscripción (Reservas 9,90 €, Suite 9,90 € y TPV 14,90 € al mes, IVA incluido); contratas solo el que uses. Cada herramienta hace su trabajo y las vamos conectando entre ellas para no teclear lo mismo dos veces.