Tu propio sistema de reservas: tu enlace, un widget para tu web y un QR para la mesa. Lo que reservan tus clientes es tuyo — no pagas un porcentaje por cada comensal.
No es un programa que abres una vez y olvidas: se usa cada servicio.
Miras la lista del día: quién viene, a qué hora, cuántos son y quién ha avisado de una alergia. Un aviso arriba resume las alergias para cocina.
Marcas con un toque quién ha llegado. Ves cuántos llevas de los que esperabas. Si alguien no aparece, queda registrado en su ficha.
A tus clientes les sale solo un recordatorio con un botón de «confirmo que iré». Los que no lo pulsan te aparecen destacados, con su teléfono al lado, para darles un toque antes de guardarles la mesa.
Entra por tu enlace, tu widget o el QR de la mesa. Elige día, hora y cuántos son, y le llega su confirmación por correo. Tú no haces nada.
Sale en «Servicio de hoy» con su nombre, su teléfono, cuántos son y si ha avisado de alguna alergia. Y el aforo baja solo, para que no se venda dos veces la misma mesa.
Marcas quién ha llegado, cambias una hora, liberas una mesa. La noche antes le sale a él solo el recordatorio con «confirmo que iré».
Esto de aquí abajo es el panel de verdad, funcionando ahora mismo con un restaurante inventado. Tócalo: no hay que registrarse y no se guarda nada.
Sencillo de poner en marcha hoy mismo, sin web ni informático.
Un enlace propio (campago.es/r/tu-bar) que pegas donde quieras: Instagram, WhatsApp, o el botón «Reservar» de tu ficha de Google. El cliente reserva en 20 segundos desde el móvil.
Con Google, para que lo sepas: es tu enlace pegado en tu ficha, no una integración dentro de Google. Lo pones tú en dos minutos y Google tarda un poco en repasar el cambio. No hace falta que lo aprueben para que tu enlace funcione.
Un botón de "Reservar" que pegas en tu propia página con copiar y pegar. Sin tocar código.
Un QR para la mesa o la puerta: escanean y reservan para otro día sin molestar al camarero.
El cliente recibe recordatorio automático por email antes de su reserva. Menos plantones (no-shows) y mesas vacías.
Tú pones cuántas mesas y comensales caben por franja. No se cuela un overbooking: si está lleno, deja de aceptar solo.
Si una franja está completa, los clientes se apuntan en espera. Cuando se cancela una mesa te avisamos a ti con quién hay esperando para ese turno, y le confirmas con un toque: decides tú a quién entra, no el programa.
Una pantalla con las reservas del día para tu equipo, sin enseñar teléfonos ni datos privados de los clientes.
Defines tus salas y mesas y ves el día en una línea de tiempo: qué mesa está ocupada y a qué hora se libera. Asigna cada reserva a su mesa de un vistazo.
Confirma o avisa a un cliente por WhatsApp con un toque, desde su reserva. Sin copiar números ni teclear el mensaje cada vez.
Al día siguiente se le pide su opinión por email. La valoración te llega a ti, con lo bueno y con lo malo, para que sepas qué arreglar. Y se le ofrece dejar reseña en Google, igual a todos.
Configuras tus turnos, tu aforo y hasta el huso (Península o Canarias). Las reservas cuadran con TU reloj.
Consentimiento, aviso de privacidad y alérgenos del comensal recogidos como manda la ley. Campa&Go tiene la ISO 27001.
Las dos son demos con un restaurante inventado. Sin registro, sin tarjeta y sin guardar nada.
Y si alguien no solo no viene, sino que viene y se va sin pagar, tener la reserva con sus datos ayuda a prevenirlo y a probarlo: qué hacer ante un cliente que se va sin pagar (simpa).
Las reservas, la caja y los números de tu bar bajo una misma cuenta y un mismo precio, sin saltar de proveedor en proveedor. Cada herramienta hace su trabajo, y las vamos conectando entre ellas paso a paso para que no tengas que teclear lo mismo dos veces.