Guía · Elegir aparato

Comandero: ¿móvil, tablet o terminal? Qué aparato usar en tu bar

Batería en un servicio de ocho horas, caídas, cerveza derramada, fundas y correas, y el lío de que cada camarero use su propio móvil.

💡 Esta guía va del aparato, no del programa. Si lo que buscas es qué es un comandero y cómo se toman las comandas, eso está contado en la app comandero para camareros. Aquí hablamos de hierro: qué se compra, qué se rompe y qué se moja.

La pregunta llega siempre en el mismo orden. Primero: «¿puedo tomar las comandas con el móvil?». Y cuando la respuesta es sí, viene la de verdad: ¿con qué móvil? ¿el mío? ¿el de cada camarero? ¿compro tablets? ¿y si se cae? ¿y la batería?. Eso es lo que casi nadie te cuenta, porque no se vende bien: no hay un aparato mágico, hay decisiones pequeñas que se notan a las tres semanas de servicio.

Vamos con todas ellas, sin adornos y sin recomendarte marcas: criterios, que es lo que aguanta cuando el modelo de este año ya no se fabrica.

Las tres opciones reales (y la que sobra)

Cuando alguien dice «necesito un comandero», está eligiendo entre tres caminos. Este es el resumen honesto de cada uno.

1. El móvil del camarero (o uno del bar)

Es el más barato y el más rápido de montar. Cabe en el bolsillo del delantal, se maneja con el pulgar de una mano y lo saca cualquiera sin formación, porque llevan diez años usando esa pantalla. Su punto flojo es la pantalla pequeña con cartas larguísimas y la batería si el aparato ya tiene años.

2. Una tablet del local

Se ve todo mejor: el plano de mesas entero, la carta con categorías, la cuenta partida. Pero pesa, ocupa las dos manos y no cabe en ningún bolsillo. La tablet brilla cuando se queda quieta: en la barra donde se cobra, colgada en cocina como pantalla de comandas, o en la mesa del despacho para el cierre de caja.

3. Un terminal comandero dedicado

Esos aparatos gordos, con carcasa de goma y a veces teclas físicas, que vende quien te vende el TPV. Son robustos de verdad, y ahí acaban las ventajas: cuestan mucho más que un móvil normal, te atan a una marca y a su servicio técnico, y el navegador que llevan dentro suele quedarse anticuado antes que la carcasa. Si se te cae uno, no lo repones en la tienda de la esquina.

✅ Lo que casi siempre acierta

  • Uno o dos móviles del bar para la sala, con funda y correa.
  • Una tablet o un portátil fijos en barra para cobrar y cerrar caja.
  • Aparatos iguales y baratos de reponer, comprados de dos en dos.
  • PIN distinto por camarero, aunque el aparato sea compartido.
  • Probar la cobertura antes de comprar nada.

❌ Lo que se suele lamentar

  • Comprar terminales dedicados antes de saber si te hacen falta.
  • Reciclar un móvil de hace ocho años sin probar la batería.
  • Un solo aparato para todo el servicio, sin repuesto.
  • Tablets grandes paseando por una barra estrecha.
  • Que cada camarero use el suyo sin acuerdo ni reglas.
La regla corta: lo que se mueve, pequeño; lo que se queda quieto, grande. El móvil anda por la sala, la pantalla grande vive en la barra y en la cocina.

La batería en un servicio de ocho horas

Este es el miedo número uno, y con razón: un comandero sin batería a las once de la noche es un camarero volviendo a la libreta. La buena noticia es que tomar comandas gasta bastante menos de lo que la gente cree. No estás viendo vídeo ni jugando: la pantalla se enciende treinta segundos por mesa y se vuelve a apagar. Lo que se come la batería es la pantalla encendida a tope de brillo y el aparato buscando señal donde no llega.

No te fíes de la ficha técnica del fabricante ni de lo que te diga nadie, incluidos nosotros. Haz esta prueba, que cuesta un servicio:

Y si no llega, hay tres arreglos, del más barato al menos:

Un aviso sobre los móviles viejos: una batería de cinco o seis años puede aguantar dos horas y morirse de golpe, sin avisar, cuando pasa de frío a caliente o al ponerse a buscar wifi. Reciclar el móvil viejo es una idea estupenda para probar el sistema una semana; para el servicio diario, cámbiale la batería o jubílalo.

La tablet suele tener más batería, pero también más pantalla que alimentar. En la práctica no es la salvación que parece: lo que de verdad cambia las cosas es dónde se carga y cada cuánto.

Y monta un sitio fijo de carga: un cable con su enchufe junto a la caja, siempre el mismo, a la vista. Los aparatos que se cargan «donde pillan» son los que aparecen al 4 % un viernes.

Se moja, se cae y se pierde

Un aparato en hostelería no vive la vida de un aparato de oficina. Le va a caer cerveza, agua del fregadero, aceite de la freidora en suspensión, lluvia en la terraza y desinfectante. Y se va a caer al suelo, seguro, más de una vez.

El agua: mira la etiqueta IP

Los aparatos que resisten líquidos lo dicen con una etiqueta tipo IP54, IPX4, IP67. Traducido a barra: IPX4 aguanta salpicaduras desde cualquier dirección, que es lo que le pasa a un aparato de barra casi siempre; IP67 aguanta estar sumergido un rato corto y poco profundo, que es lo que pasa cuando se cae al cubo del hielo o al fregadero. Si tu aparato no trae ninguna etiqueta, asume que no resiste nada y compénsalo con la funda.

Dos cosas que no se piensan: la grasa en suspensión de una cocina se pega a la pantalla y la vuelve borrosa, y los productos de limpieza fuertes acaban comiéndose el recubrimiento antihuellas. Un paño de microfibra apenas humedecido, al cerrar, y listo.

Los golpes: funda de bordes altos y cristal templado

La combinación que funciona en un bar es aburrida y barata:

Que no se caiga: correas y enganches

Detalle práctico: las pantallas táctiles no responden bien con los dedos mojados ni con guantes normales. Un paño seco colgado del delantal resuelve más problemas de «esto no va» de los que parece.

Que no se pierda (y qué pasa si se pierde)

En un local con terraza, un aparato pequeño desaparece con una facilidad asombrosa: se queda en una mesa, se cae en un cajón, se lo lleva alguien en el bolsillo a casa sin querer. Medidas que cuestan cero euros:

Y lo importante: si el aparato se pierde, las comandas no se pierden. Al ir todo por el navegador, lo que has metido está en el servidor, no dentro del móvil. Coges otro aparato, entras con tu PIN y sigues por donde ibas. Esa es la ventaja escondida de que no haya nada instalado en el aparato.

Por qué una pantalla pequeña puede ser mejor

Parece de sentido común que cuanto más grande, mejor. En una barra estrecha es justo al revés, y por razones muy físicas:

La pantalla grande gana en tres sitios concretos, y merece la pena tenerla ahí: la barra donde se cobra (ver la cuenta entera, partirla, dividirla), la cocina (que las comandas se lean de un vistazo desde el pase, y para eso está la pantalla de cocina) y el cierre de caja, que se hace sentado.

Como referencia de tamaños, sin hacer de esto una ciencia: por debajo de unas 5,5 pulgadas te vas a pelear con las cartas largas; entre 5,5 y 6,5 está el punto dulce para sala; a partir de 7 ya no es un aparato de bolsillo, es una tablet pequeña y hay que decidir dónde la dejas.

¿El móvil de cada camarero o uno del bar?

Aquí está la decisión que más problemas evita o más problemas crea, según cómo la tomes. Como el comandero va por el navegador, técnicamente funciona en el móvil de cualquiera: se entra con la dirección y el PIN, y ya está. Que funcione no significa que convenga.

✅ A favor del móvil del camarero

  • No compras nada: arrancas hoy mismo.
  • Ya sabe usar su aparato y lo lleva encima siempre.
  • Sirve de plan B para un día de mucha gente o un extra que entra una tarde.
  • Cero aparatos que cargar, guardar o reponer.

❌ Los líos que trae

  • Las herramientas de trabajo las pone la empresa: pedirlo como obligación no se sostiene.
  • No puedes revisar ni controlar el móvil personal de nadie.
  • Si se rompe o se moja trabajando, ¿quién lo paga?
  • Notificaciones, llamadas y mensajes en mitad de un cobro.
  • Cuando alguien se va del bar, se va con la sesión en el bolsillo.

Y la parte de datos y RGPD, que es la que se olvida

Tú eres el responsable de los datos de tus clientes pase lo que pase, y eso no cambia porque las comandas se tomen en un aparato que no es tuyo. Lo que hay que tener claro:

Nuestra recomendación, sin rodeos: uno o dos aparatos del bar, sin tarjeta SIM, solo con wifi, con el perfil limpio y sin aplicaciones personales. Y el móvil del camarero como plan B para un pico o una avería, con la sesión cerrada al terminar.

Qué comprar (y qué no comprar)

Si ya has decidido poner aparatos del bar, esta es la lista de comprobación. Ninguna marca: criterios.

Y lo que no hace falta comprar: procesador potente, mucha memoria, cámara buena, aparato «rugerizado» de obra, terminal dedicado del proveedor de turno, ni una caja registradora con su cajón y su pantalla. Un comandero por navegador pide muy poco al aparato; el trabajo pesado lo hace el servidor. La cuenta comparada de tablet frente a máquina la tienes en tablet o caja registradora: qué cuesta cada una a tres años.

Sobre reciclar lo que ya tienes: hazlo, pero con prueba. Un móvil o una tablet guardados en un cajón son perfectos para probar el sistema una semana sin gastar un euro. Si aguantan el servicio y se ven bien, quédatelos. Si no, ya sabes exactamente qué necesitas comprar, que es mucho mejor que adivinarlo antes.

El aviso honesto: esto necesita internet siempre

Sin letra pequeña: todo esto funciona en el navegador del aparato y necesita conexión a internet en todo momento; si se cae el wifi y no hay datos móviles, no se toman comandas y no se cobra.

Lo que sí toca aquí, porque decide qué compras: antes de gastar un euro en aparatos, gasta media hora en pasear la cobertura con el aparato en la mano.

Lo demás de este asunto ya no es cosa del hierro y no lo repetimos aquí: el plan B para un corte de línea y cómo medir si tu conexión aguanta un servicio entero están contados en TPV sin instalar nada: qué hace el navegador y qué no, y separar el wifi del personal del de los clientes, en wifi para clientes en el bar.

Cómo montarlo esta misma tarde

Con lo que tengas en casa, sin comprar todavía:

Una cosa que conviene aclarar, porque nos la preguntan mucho: el aparato no te certifica nada de cara a Hacienda. Lo que importa ahí es el sistema que emite los tickets, no si es un móvil o una máquina. Campa&Go se está preparando para VeriFactu, que entra el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos: lo tienes explicado en VeriFactu para bares. Comprar hierro caro no adelanta ese trabajo ni un día.

Y si todavía estás decidiendo el programa y no el aparato, empieza por qué necesita de verdad un TPV para un bar pequeño y por cuánto tarda un camarero nuevo en aprender a cobrar, que es la prueba que más te va a decir.

Pruébalo con el móvil que tienes en el bolsillo

El TPV de Campa&Go convierte cualquier móvil o tablet en comandero desde el navegador: comandas a cocina, PIN por camarero, mesas, dividir la cuenta y partir un plato, cobro en efectivo con cambio, tarjeta y Bizum, impresora térmica y cierre de caja con arqueo. Sin comprar máquina y sin instalar nada. Necesita conexión a internet siempre.

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Preguntas frecuentes sobre el aparato del comandero

¿Qué es mejor para tomar comandas, el móvil o una tablet?
Para andar por la sala y la barra, el móvil: se maneja con una mano, cabe en el bolsillo del delantal y deja la otra mano libre para la bandeja. La tablet gana cuando el aparato se queda quieto: la barra donde se cobra, la pantalla de cocina o el cierre de caja. La combinación que mejor funciona en un bar pequeño es móvil en sala y una tablet fija en la barra.
¿Sirve un móvil Android normal como comandero?
Sí, si cumple tres cosas: que el navegador se siga actualizando, que la batería aguante el servicio y que se vea la pantalla con luz de día. Un comandero por navegador no instala nada en el aparato, así que no necesitas un modelo caro ni un terminal especial. Lo que sí conviene es probarlo un servicio entero antes de fiarte de él.
¿Aguanta la batería un servicio de ocho horas?
Depende del aparato y de su edad, así que no te fíes de la ficha técnica: haz la prueba. Cárgalo al 100 %, úsalo dos horas de servicio real y mira el porcentaje que queda; multiplica y sabrás si llega. Si no llega, lo normal es tener dos aparatos rotando (uno cargando, uno en sala) o una batería externa en el bolsillo del delantal.
¿Puedo pedir a mis camareros que usen su propio móvil?
Técnicamente funciona, porque va por el navegador, pero abre un lío. Las herramientas de trabajo las pone la empresa, no puedes revisar el móvil personal de nadie y sigues siendo tú el responsable de los datos de tus clientes. Si lo haces, que sea voluntario, por escrito y consultado con tu gestoría. Lo limpio es tener uno o dos aparatos del bar.
¿Qué funda o correa necesito para el móvil del camarero?
Funda de silicona con los bordes más altos que la pantalla, cristal templado encima y una correa de muñeca o un enganche al delantal. La correa de cuello es cómoda pero se engancha con las bandejas y los pomos. Y si el aparato va a la terraza, mira la etiqueta IP: IPX4 aguanta salpicaduras, IP67 aguanta una zambullida corta.
¿Necesito comprar un terminal comandero dedicado?
No. Un terminal dedicado es caro, te ata a una marca y a su servicio técnico, y su navegador suele quedarse anticuado antes que el aparato. Como el comandero va por el navegador, un móvil o una tablet corriente hacen lo mismo y son baratos de reponer si se caen al suelo.
¿El comandero funciona sin internet?
No. Todo esto va por el navegador y necesita conexión siempre: sin internet no se toman comandas ni se cobra. Antes de elegir aparato, comprueba la cobertura en el sitio peor del local (la terraza, el fondo del comedor, la bodega). El aparato es lo de menos si el wifi no llega.
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