⚠️ Guía orientativa, no asesoría legal. Lo del contrato de permanencia y lo de VeriFactu, confírmalo siempre con tu gestor antes de decidir.
Cambiar el TPV del bar da pereza, y esa pereza tiene precio: se paga en cuotas que suben, en módulos que se cobran aparte y en tardes peleándote con un soporte que no contesta. La buena noticia es que cambiar no es la mudanza que te imaginas. Aquí tienes las señales de que toca, qué mirar en el siguiente y cómo migrar con la persiana abierta.
Las señales de que tu TPV te está frenando
- La cuota sube sola. Cada renovación llega con una "actualización de tarifas" que nadie te consultó, y lo que contrataste por un precio hoy cuesta otro.
- La permanencia te ata. Si un contrato necesita penalizaciones para que te quedes, algo dice del producto. Un TPV debería retenerte porque funciona, no porque salir cuesta dinero.
- El soporte no aparece cuando lo necesitas. Un TPV no se cae un martes a las diez de la mañana: se cae un sábado en mitad del servicio. Si ese día nadie descuelga, estás solo justo cuando más te juegas.
- No puedes llevarte TUS datos. Las ventas, los cierres y la carta son tuyos, no del fabricante. Si el sistema no te deja exportarlos, tus números son rehenes: cambiarte "cuesta" porque perderías tu propio histórico.
- Nadie te explica qué va a pasar con VeriFactu. Viene un cambio importante para el software de facturación en España y hay fabricantes que aún no cuentan su plan. Si a tu proveedor le preguntas y responde con vaguedades, esa incertidumbre también es una señal. Aquí te explicamos VeriFactu para bares, con fechas y sin humo.
Con una de estas señales se puede convivir. Con tres, estás pagando por algo que trabaja contra ti.
Qué mirar al elegir el siguiente
El error clásico es comparar solo la cuota. Lo que hay que comparar es esto:
- El precio TOTAL real. Cuota + hardware + "módulos" que se cobran aparte (comandero, informes, pantalla de cocina, soporte "premium"...). Pide por escrito cuánto cuesta tu configuración completa, con todo lo que vas a usar. Algunos TPV anuncian una cuota pequeña y el precio de verdad aparece a trozos.
- Sin permanencia. Pago mes a mes y te vas cuando quieras. Es la mejor garantía que te pueden dar: si el producto es bueno, no necesitan atarte.
- Tus datos exportables SIEMPRE. Antes de firmar, pregunta cómo se exportan ventas, cierres y carta, y comprueba que puedes hacerlo tú, sin pedir permiso ni pagar aparte. Son tuyos hoy y lo seguirán siendo el día que quieras irte.
- Que funcione con lo que ya tienes. Un TPV que va en el navegador funciona en la tablet, el móvil o el ordenador que ya hay en el bar, y con una impresora de tickets normal. El hardware "propietario obligatorio" es un coste de entrada y otra forma de permanencia: si te vas, la máquina se queda de pisapapeles.
- Que te hablen claro de VeriFactu. Pregunta qué hace su software hoy —por ejemplo, si genera registros con huella encadenada y tickets numerados sin huecos— y cómo te va a ayudar a prepararte cuando sea exigible. Desconfía igual de las vaguedades que de las promesas grandilocuentes sin detalle.
Así es el TPV de Campa&Go
Hecho por una hostelera para su propia barra: funciona en el navegador de la tablet o el ordenador que ya tienes, imprime por tu impresora de tickets normal, exporta tus ventas para la gestoría y te ayuda a prepararte para VeriFactu generando registros con huella encadenada. 14,90 €/mes, sin permanencia. 7 días de prueba gratis, sin tarjeta.
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Cómo migrar sin drama, paso a paso
- Exporta el histórico del viejo ANTES de darte de baja. Ventas, cierres de caja, carta, clientes si los hay. Con el contrato activo tienes acceso y capacidad de exigir; después de la baja, recuperar datos puede ser lento, caro o directamente imposible. Este paso va primero, siempre.
- Monta la carta en el nuevo con calma, fuera de servicio. Una tarde tranquila, sin prisa. Aprovecha para limpiar: platos que ya no vendes, precios desactualizados, categorías que nadie entiende. Cambiar de TPV es la mejor excusa para ordenar la carta.
- Arranca en paralelo unos días. El nuevo cobrando en real; el viejo (o el papel de toda la vida) de respaldo por si algo cojea. Así los fallos de configuración salen a la luz sin dejarte vendido en mitad de un servicio.
- Forma al equipo en un turno tranquilo. No estrenes TPV un viernes noche. Elige un turno flojo, deja que cada uno cobre unas cuantas cuentas con el nuevo, y apunta las dudas que salgan para resolverlas antes del fin de semana.
Cuando el nuevo lleve unos días rodando sin sustos, tramita la baja del viejo por escrito y guardando copia, con la fecha de permanencia delante si la hay. Y si lo tuyo es más cafetería que barra de tapas, tenemos una guía específica de TPV seguro para cafeterías.