Qué preparar antes de empezar, en qué orden se configura cada cosa, cuánto tarda cada paso y qué probar antes de abrir la persiana.
Poner en marcha un TPV no es difícil, es cuestión de orden. Casi todos los líos que se ven el primer día vienen de haber hecho las cosas al revés: precios sin decidir, la carta a medias, la impresora estrenándose con seis personas esperando. Esta guía va de eso: qué tienes que tener a mano antes, en qué orden va cada cosa y cuánto tarda de verdad cada paso.
Si lo haces seguido y con la carta delante, son entre dos horas y dos horas y cuarto. Una tarde de un lunes, con la persiana bajada. Los pasos están contados con Campa&Go delante, que es lo que conocemos; si al final montas otro, el orden te sirve igual.
Esto es lo que hace la diferencia entre una tarde y tres días. Reúnelo todo primero, en un montón, y no te levantes a buscar nada a media faena:
Este es el guion. Los tiempos son de alguien que va tranquilo, no de récord:
Suman entre dos horas y dos horas y cuarto, según lo larga que sea tu carta. Y no te saltes el orden: los tickets llevan los datos del negocio, así que esos van primero, y la prueba del final no vale de nada si la impresora no está puesta antes.
Nada más entrar, Campa&Go abre un asistente de configuración que te lleva de la mano por esta misma puesta en marcha: los datos del ticket, la impresora y tu primera carta. Déjate llevar por él; si lo cerraste, se vuelve a abrir desde Datos del ticket → Volver a abrir el asistente.
Lo primero es decirle al TPV quién eres. En la pestaña Datos del ticket hay cinco campos y ni uno más: nombre del negocio, NIF, teléfono, dirección y el mensaje que quieres que salga al pie ("¡Gracias por su visita!"). Todo eso se imprime en cada ticket, y un ticket con el NIF mal puesto es un ticket que tu gestoría te va a devolver.
De la numeración no tienes que configurar nada: la lleva el sistema solo. Cada ticket sale sellado con un sello digital (hash encadenado) y numerado sin huecos, que es una de las piezas que pedirá la ley que viene; la adaptación completa al RD 1007/2023 está en preparación. El detalle de los requisitos y de las fechas, en la guía de VeriFactu para bares y restaurantes.
Aquí es donde se va el tiempo, y donde se cometen los errores caros. Tres reglas.
La primera: no lo teclees todo a mano si no hace falta. Justo encima del formulario de alta tienes 📷 Leer carta de una foto (le haces una foto a tu carta y saca los productos) e ⬇︎ Importar de escandallos, si ya tienes las fichas hechas en la Suite. Teclear uno a uno es el plan B, no el plan A. Revisa después lo que haya entrado: precios y nombres cortos se repasan más rápido de lo que se escriben.
La segunda: mete solo lo que vendes. En una barra normal son unos treinta productos los que hacen casi toda la caja. Cañas, cafés, cortados, refrescos, agua, las cuatro tapas de siempre, el menú del día. Empieza por ahí. Lo demás se añade sobre la marcha, en un rato tranquilo, cuando un cliente lo pida. Si dudas de qué entra y qué no, la guía de cómo montar la carta de un bar y ponerle precios te ayuda a decidir.
La tercera: el IVA, uno por uno. El consumo en el local va al 10%, y ahí entra también la cerveza, el vino o el carajillo que sirves en barra o en mesa: se grava el servicio, no el alcohol. El 21% es solo para la bebida alcohólica que sale para llevar o en envase cerrado —una botella de vino sin abrir, un pack de latas— y para el tabaco. La comida para llevar sigue al 10%. Lo tienes desarrollado, con tabla y casos raros, en el IVA en hostelería: tipos, cuándo aplicar cada uno y errores típicos. Ante la duda, confírmalo con tu gestoría.
Si cobras solo en barra, sáltate este paso entero. Si tienes sala o terraza, crea las mesas con el mismo nombre que usáis al hablar: si en tu bar la de la esquina es "la del ventanal", ponle eso, no "Mesa 14". El camarero no traduce, canta lo que ve.
Separa las zonas: Interior, Terraza, Barra. Y no te compliques con el plano exacto del local; ya lo ajustarás cuando lleves una semana. Lo importante es que cada mesa exista y esté donde el camarero espera encontrarla.
Cada persona que cobre entra con su propio PIN. No es desconfianza: es saber quién hizo qué cuando algo no cuadra en el cierre. Un PIN por persona, nunca uno compartido pegado en la pared.
Dedica cinco minutos a enseñárselo al equipo antes de abrir. Si son ellos los que toman nota en la mesa desde su propio móvil, échale un ojo a cómo funciona el comandero desde el móvil del camarero, porque cambia bastante el circuito de la comanda.
Aquí es donde la gente lo deja para luego y luego llega el viernes. Ojo con esto, que es lo que más despista: este paso se hace desde el ordenador con Windows al que está enchufada la impresora, aunque luego cobres desde el móvil o la tablet. El TPV manda el ticket a la impresora que ese ordenador tenga puesta por defecto; no hay nada que "conectar" dentro del TPV ni ningún selector de rollo.
El orden es este, y por eso son treinta minutos y no quince:
Imprime seis tickets de prueba seguidos. No uno. Seis. Y mira que salgan el NIF, la fecha, los productos y el total, y que no salga cortado a la mitad. El paso a paso, con capturas, está en imprimir tickets en impresora térmica desde el TPV.
Si además mandas comandas a cocina, comprueba esa pantalla ahora: que la comanda llega, que se ve desde la plancha y que se marca como hecha con las manos ocupadas.
El paso que todo el mundo se salta y el único que de verdad te salva. Antes de abrir, cóbrate a ti mismo una ronda entera, pero hazlo en el sitio correcto: en Campa&Go, en la misma pestaña de Datos del ticket, tienes el botón 🎓 Modo práctica (probar sin cobrar de verdad). Juega ahí. Nada de lo que hagas cuenta como venta real y no queda nada que borrar después.
Esto importa más de lo que parece. Un ticket cobrado de verdad no se borra: como mucho se rectifica, y el original se queda como estaba, encadenado con los demás. Si haces siete cobros falsos "para probar", te quedan siete ventas inventadas y siete rectificativas en tu registro fiscal, justo lo que el TPV está hecho para impedir. Practica en práctica.
Ahí dentro haces el circuito completo, que es lo que hay que tener por la mano:
Lo que el modo práctica no cubre —dividir una cuenta, partir un plato, la casilla 🥡 Para llevar, mandar la comanda a cocina y el cierre de caja— míratelo en frío sobre el TPV de verdad, pero sin llegar a confirmar el cobro: abre una mesa, mete cuatro cosas, entra en la pantalla de cobro, escribe que te dan un billete de 20 y mira el cambio que calcula, asómate a lo de dividir y a la casilla de para llevar… y sal sin cobrar, quitando las líneas. Con ver dónde está cada botón ya te quitas el 90% del susto.
El cierre de caja lo harás de verdad tu primer día, con las ventas reales: el modo práctica no guarda nada, así que no habría nada que cuadrar. Cómo se hace bien, aquí: el arqueo de caja de un bar y los descuadres. Y si mandas comandas a cocina, ya has comprobado esa pantalla en el paso anterior.
Uno: meter 300 productos el primer día. Se empieza con ilusión por la letra A de la carta y a las dos horas estás quemado y aún vas por los entrantes. Treinta productos y a abrir. El resto se añade con el bar funcionando, que además así ves cuáles hacen falta de verdad.
Dos: marcar mal el IVA. Es el fallo más caro porque no se ve hasta que llega el trimestre y hay que rehacer números, y se falla en las dos direcciones: hay quien pone al 21% la comida que se lleva el cliente (va al 10%) y quien factura al 10% las botellas de alcohol que vende cerradas (van al 21%). Consumo en el local, 10%, alcohol servido incluido. Alcohol para llevar o en envase cerrado y tabaco, 21%. Diez segundos por producto ahora, o un fin de semana de arreglos en abril.
Tres: no probar la impresora hasta que hay cola. Es el clásico. La impresora es lo último que se configura y lo primero que falla, y siempre falla con el local lleno. Pruébala en frío, con seis tickets, y comprueba que el papel de repuesto está donde dices que está.
Porque un día flojo puedes equivocarte. Si algo no encaja, te sobra el rato para arreglarlo, y si aun así abres con el TPV a medias, un lunes entran doce personas, no ciento veinte.
Un viernes a las siete es lo contrario: no hay margen ni tiempo para leer nada, y cualquier cosa que se tuerza la pagas con clientes esperando. Montando en frío te queda la semana entera para rodarlo antes del primer fin de semana serio.
Y si tu bar está justo abriendo, revisa también qué necesita de verdad un TPV de bar pequeño y cuánto debería costar antes de decidir con cuál te quedas.
Hay tres casos en los que esto se alarga y conviene saberlo antes:
Con eso ya cobras. Lo demás llega solo: la primera semana afinas los botones que estorban, la segunda añades lo que has echado en falta, y luego te metes con los números de detrás (escandallos, mermas, coste real de cada plato). Ahí están las herramientas de gestión de la Suite, pero eso es otra tarde y no corre prisa.
La fecha que sí conviene tener apuntada es la de VeriFactu: 1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos. Campa&Go se está preparando para ello y ya sella cada ticket con un sello digital (hash encadenado) y lo numera sin huecos, que es una de las piezas que pedirá la ley y la que no se puede improvisar el último mes. La adaptación completa está en preparación y la modalidad definitiva se decide con tu gestor.
Campa&Go es un TPV hecho por una hostelera para su propia barra, en Palma de Mallorca. Cobra en barra, mesa y para llevar, divide cuentas, sella cada ticket con un sello digital (hash encadenado) y QR, exportable para Hacienda, manda comandas a cocina y te cuadra el cierre de caja. Funciona en el móvil, la tablet o el ordenador que ya tienes, desde el navegador, sin comprar máquina y sin que venga nadie a instalar nada.
7 días gratis sin tarjeta · después 14,90€/mes IVA incl., sin permanencia Empezar a montarlo →