Sirves y cobras tú. Aquí el problema no es la función que falta: es el toque de más. Qué necesitas de verdad y qué puedes dejar apagado.
Cuando trabajas solo, el enemigo no es la función que te falta. Es el toque de más. Un TPV con cuatro pantallas para meter una caña no es más completo: es más lento. Y lo lento, con tres personas esperando y el café saliendo, se paga en propina que no cae y en gente que se va.
tomar nota desde el móvil cuando estás tú solo →
Así que esta guía va al revés: en vez de todo lo que un TPV puede hacer, lo que de verdad usa una persona sola y lo que deberías dejar apagado el primer día.
Antes de mirar ningún programa, anota lo que haces de verdad entre las siete y las once de la mañana. En casi cualquier barra de una persona sale lo mismo:
Eso es casi todo lo que vas a hacer con el TPV. Todo lo que un programa te ponga por delante de esas cuatro cosas está estorbando.
No me creas: cuéntalo tú. Coge los tickets de una semana normal y apunta cuántas veces sale cada producto. Te va a salir una lista muy corta arriba —café solo, cortado, caña, agua, tostada, pincho— y una cola larguísima de cosas que vendes de higos a brevas.
Esa lista corta es tu primera pantalla. Lo que se vende cien veces al día tiene que estar a un toque, sin abrir familias ni buscar nada. Lo que se vende una vez a la semana puede estar tres toques adentro; no pasa nada.
Y ojo con meter los 400 artículos de la carta "ya que estoy": cuantos más botones hay, más tardas en encontrar el que buscas. Empieza con veinte y añade lo que eches en falta. Si estás montando el sistema desde cero, tienes el orden completo en cómo montar el TPV de tu bar en una tarde.
En una barra de una persona sigue entrando mucho efectivo, y ahí es donde se te escapan los euros de verdad. No por robo: por prisa. Te dan veinte, tú estás pensando en la tostada que está en el tostador, y devuelves el cambio de diez.
Por eso lo primero que le pido a un TPV para trabajar solo es que, al cobrar en efectivo, le digas lo que te ha dado el cliente y te enseñe el cambio en grande. No es para ti: es para no tener que hacer la resta con cinco personas mirándote. Y de paso, si el cliente ve la cifra, se acaba la discusión de "yo te he dado cincuenta".
Con tarjeta hay que decir una cosa clara: el TPV no cobra la tarjeta. El TPV registra la venta; el que mueve el dinero es tu datáfono, que te lo da tu banco o tu proveedor y va aparte. Si aún no lo tienes claro, aquí va qué datáfono necesita de verdad un bar y qué comisiones son normales y cómo cobrar con Bizum en el bar.
Otra cosa que se cuela cuando vas solo: el IVA. Lo que se consume en el local va al 10%, y lo que se va para llevar o envasado va al 21%. Si tienes botón de "para llevar", que cambie el tipo él solo. Si no, acabarás liquidando mal sin enterarte.
Esta es la función que más se usa en una barra y la que peor resuelven los sistemas pensados para restaurante. El señor del periódico se toma un café, luego pide un carajillo, luego se va a las dos horas. Tú no le puedes cobrar tres veces ni te puedes acordar de memoria mientras entran otros seis.
Lo que necesitas es sencillo: abre una mesa y llámala como tú la entiendas —"periódico", "los del andamio", "ventana"— y vuelve a ella cuando pida. En Campa&Go una mesa es solo un nombre: no hay que dibujar ningún plano ni numerar nada, y te espera ahí aunque cierres la pantalla o cambies de aparato.
El día que alguien se va sin pagar —y pasa— esa cuenta te dice cuánto era y a qué hora. El resto del asunto, en qué hacer cuando un cliente se va sin pagar.
El momento que hace sudar. Entran cuatro juntos, cada uno pide una cosa distinta, y detrás hay dos más esperando para pagar. La reacción natural es la peor: ponerte a cobrar de uno en uno mientras el resto mira.
El orden que funciona en una barra de una persona es este:
Y una regla de la casa: nunca dejes un cobro a medias para servir. O cierras el ticket o lo dejas como cuenta abierta, pero no dejes un cobro colgado en la pantalla, porque cuando vuelvas no vas a saber si ese dinero entró o no. Eso es exactamente lo que te aparece luego como descuadre.
Sin rodeos, para una persona sola detrás de la barra:
Nada de la columna derecha está mal: está fuera de tiempo. El día que metas a alguien los sábados, enciendes el PIN por camarero. El día que pongas mesas en la acera, montas el plano de salas. Mientras tanto, cada cosa encendida es una pregunta más cada vez que cobras.
Con el stock pasa parecido: llevar existencias de todo cuando compras a diario es papeleo. Otra cosa es controlar dos o tres cosas caras —el destilado bueno, el jamón— y ahí sí tiene sentido lo que cuenta la guía de control de stock en un bar sin volverte loco. Y para saber qué te deja dinero de verdad, empieza por lo que más vendes: cuánto te deja de verdad un café.
Trabajar solo tiene una hora especialmente mala: la última. Estás cansado, quieres cerrar, y si el cierre de caja te pide veinte datos, acabas cerrando "a ojo" y firmando cualquier cosa. Y un cierre a ojo, hecho todos los días, no vale nada.
Un cierre honesto para una persona sola son tres pasos y no más:
Si has sacado dinero del cajón durante el día —el pan, el hielo, el butano, una compra rápida— eso tiene que estar apuntado como salida de caja en el momento, no de memoria a las once de la noche. Es de las cosas que más descuadre provocan en un bar de una persona, y se arregla con un botón.
El desarrollo completo del arqueo, con la plantilla y los descuadres típicos, está en cómo hacer el arqueo de caja de un bar. Aquí solo te insisto en el porqué.
Si tienes camareros, un descuadre es una conversación. Si trabajas solo, un descuadre es un espejo. No hay a quién preguntarle. O cobraste mal, o diste mal el cambio, o metiste algo en el TPV que no era, o sacaste dinero del cajón y no lo apuntaste.
Por eso, trabajando solo el arqueo diario importa más, no menos. Hay quien piensa lo contrario: "si estoy yo solo, ya sé lo que hay". No lo sabes. Un euro y medio de diferencia un martes no te dice nada; el mismo euro y medio todos los martes durante tres meses te está diciendo que hay un producto mal metido en la pantalla.
Y si el descuadre siempre va en tu contra y siempre por poco, mira los precios de la pantalla antes que nada. Un producto con el precio antiguo, tocado cincuenta veces al día, hace ese agujerito exacto.
Trabajando solo también te van a pedir factura. Lo normal en una barra es la factura simplificada (el ticket de toda la vida), y de vez en cuando alguien te pide una con sus datos porque se lo desgrava. Cómo se hace cada una está en la factura simplificada en un bar: qué es y cuándo no vale.
Y la fecha que no cambia por trabajar solo: desde el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos, los sistemas de facturación tendrán que ajustarse a VeriFactu. Si eres autónomo con una barra tú solo, tu fecha es julio de 2027. No es mañana, pero cambiar de sistema en junio de 2027 con el bar abierto no es plan. Lo tienes explicado sin líos en VeriFactu para bares, con las fechas correctas.
Dos cosas honestas antes de que pruebes nada, la nuestra incluida.
Uno: un TPV en el navegador necesita internet siempre. Si se te cae el wifi, no cobras. Nuestro TPV te avisa con una franja roja de "sin conexión", y si intentas cobrar sin wifi el cobro no llega a salir: te lo dice en pantalla en vez de dejarte una venta a medias. Si en tu local la conexión va y viene, arréglala antes de cambiar de sistema, porque va a ser tu cuello de botella con cualquier programa en la nube.
Dos: el datáfono es aparte. Ningún programa de cobro te regala el cobro con tarjeta; eso lo contratas con tu banco o con tu proveedor y tiene sus comisiones.
Y si lo que te da pereza es el cambio en sí, la pregunta que de verdad decide es cuánto tardas en manejarte: eso lo desarrolla TPV fácil de usar: cuánto tarda alguien nuevo en cobrar.
Campa&Go nació en Palma de Mallorca porque una hostelera necesitaba cobrar rápido en su propio bar. Cobra en efectivo con el cambio calculado, tarjeta y Bizum, te deja cuentas abiertas con el nombre que tú les pongas, y te cierra la caja en tres pasos, en el móvil o la tablet que ya tienes. Se está preparando para VeriFactu: sella cada ticket con un hash encadenado y lo numera sin huecos, y exporta todo para Hacienda y tu gestoría; aún no es un sistema homologado que envíe a la AEAT. Así vas por delante de la fecha.
14,90€/mes IVA incluido, sin permanencia · 7 días gratis sin tarjeta Probar el TPV →Te registras tú, pruebas tú. Al acabar los 7 días, si no activas, se pausa sola: no se cobra nada sin que lo confirmes.